Danke!

Este fin de semana ha sido el de los superlativos históricos por cuenta del 9 de noviembre, esa fecha de los claro-oscuros alemanes: caída del imperio, fundación de la República de Weimar, primer intento de toma del poder por parte de Hitler, los pogromos y la caída del Muro de Berlín.

El 11 de noviembre de 2018, dos días después de la llegada de la democracia a Alemania, el armisticio pondría fin a la Gran Guerra,

Y entre tantas efemérides se esconde una fecha muy especial. Con la llegada de la autodeterminación política a Alemania, las mujeres de aquel tiempo lograron una conquista: el 12 de noviembre de 1918 ganaron el derecho pasivo y activo de participar en la vida política. Este derecho lo pusieron en práctica  dos meses después durante la elección de la asamblea constituyente de la República de Weimar. Ese intrépido experimento, que aunque costó hambrunas y revueltas y hasta el fortalecimiento del Nacionalsocialismo, fue al mismo tiempo la semilla para el estado de derecho que se restauró una vez terminó la Segunda Guerra Mundial.

¡Gracias pioneras!

Hoy celebramos 100 años de la titánica labor de unas mujeres inconformes con los mandatos de esos tiempos. Mujeres que se remangaron la camisa y con dedicación trabajaron por este derecho a votar, que hoy nos parece obvio.

La mejor manera de recordarlas es que cada vez que tenemos la oportunidad de elegir democráticamente qué queremos para nuestras vidas, vayamos a las urnas. Es mejor equivocarse con un voto, que abstenerse en casa.

Es mejor participar en política, que dejar que otros tomen nuestras decisiones. Una apuesta con riesgos, pero con las satisfacciones de ser quien toma las riendas de su vida.

¡Gracias Sufragettes! que su espíritu nos acompañe en los caminos que aún nos faltan por allanar hasta conseguir ser reconocidas como miembros plenos de nuestra sociedad. Los derechos de las mujeres, son derechos humanos.